El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial se compromete a renovar su compromiso con el derecho a la alimentación y la sanidad vegetal en todo el mundo

Posted on Jue, 11 Feb 2021, 15:21

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© FAO

Roma, 9 de febrero de 2021. La pandemia de COVID-19 ha afectado a la implementación de sistemas alimentarios sostenibles e inclusivos en todo el mundo, poniendo en riesgo no solo la salud humana sino también el derecho a la alimentación de las personas. Garantizar el derecho humano a una alimentación adecuada es ahora más crucial que nunca para lograr sistemas alimentarios menos vulnerables y acelerar el progreso mundial hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y proteger la salud de las plantas es parte de la solución. Cada año, las plagas destruyen hasta un 40% de los cultivos alimentarios del mundo, razón por la cual la protección de las plantas y la agricultura contra los brotes de plagas se convierte en una prioridad mundial, indispensable para garantizar la seguridad alimentaria y el derecho a alimentos nutritivos en tiempos de crisis.

Estos fueron los principales mensajes transmitidos en el evento paralelo al 47º periodo de sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA 47) celebrado en Roma y organizado por el Grupo de amigos del Derecho a la Alimentación pertenecientes a Países miembros, en colaboración con la FAO y la Secretaría de la CIPF. En su discurso de apertura, el Excmo. Sr. Hans Hoogeveen, embajador y Representante Permanente del Reino de los Países Bajos, y el Sr. Gabriel Ferrero, director general de Políticas de Desarrollo Sostenible de España, destacaron la urgencia de que todas las partes interesadas se comprometan a adoptar soluciones transformadoras y sostenibles para garantizar el derecho a la alimentación, definido este como la brújula que todos los países deben seguir para afrontar las consecuencias de la COVID-19. Es debido a su indispensable contribución a la seguridad alimentaria y al derecho a la alimentación que «la sanidad vegetal, la diversidad genética y la agroecología son importantes en el marco de los derechos humanos», afirmó el Sr. Michael Fakhri, relator especial sobre el derecho a la alimentación, en un mensaje de vídeo.

La Sra. Elsa Simões, representante permanente adjunta ante la FAO, el FIDA y el PMA de Cabo Verde y miembro del Comité Directivo Internacional del Año Internacional de la Sanidad Vegetal abordó la necesidad de proteger las plantas y los cultivos agroalimentarios contra plagas y enfermedades, así como la importancia de crear sistemas de gobernanza sólidos para la seguridad alimentaria. El caso de Cabo Verde es testimonio no solo de los desafíos que ha supuesto el estallido de la pandemia, sino también del impacto que el cambio climático ha tenido en la sanidad vegetal y el medio ambiente de un pequeño país insular en desarrollo. La Sra. Simões subrayó que las herramientas políticas del CSA, como las Directrices sobre el derecho a la alimentación, y la aplicación de las normas de la CIPF ayudan a los países a lograr la seguridad alimentaria, al tiempo que detectan y erradican las especies exóticas invasoras que atentan contra su productividad.

Sania Nishtar, asistente especial del primer ministro para la Protección Social y el Alivio de la Pobreza del Pakistán, explicó cómo una variedad de esferas y niveles políticos se han unido para garantizar que las personas sigan siendo el centro de las soluciones a la crisis. El Pakistán ha puesto en práctica medidas de protección social innovadoras para llegar a 15 millones de beneficiarios a través de un plan de transferencia monetaria basado en el móvil que utiliza los sistemas de pago biométrico de los bancos comerciales. De hecho, las políticas y la tecnología deben estar al servicio de las personas, como subrayó durante su intervención el Sr. Hem Mulders, jefe global de Estrategia y Posicionamiento Alimentario de Rabobank. El Sr. Mulders compartió buenas prácticas para que las empresas tengan en cuenta las necesidades de los pequeños agricultores y les ofrezcan la tecnología adecuada para actuar en función de los intereses de los consumidores. Por otro lado, los movimientos sociales han sido muy activos a la hora de poner en marcha acciones que den a la gente acceso a alimentos seguros, asequibles y nutritivos, a través de iniciativas como los bancos de alimentos y las compras locales. Los movimientos sociales y los gobiernos locales han estado a la vanguardia en la respuesta a la pandemia, destacó Elisabetta Recine, profesora en la Universidad de Brasilia.

La pandemia de COVID-19 ha demostrado que los más vulnerables son siempre los más afectados en tiempos de crisis. Esta emergencia sanitaria mundial está poniendo en riesgo el derecho a la alimentación. Trabajando con enfoques sostenibles multisectoriales y múltiples partes interesadas, y aplicando las normas internacionales de la CIPF para las medidas fitosanitarias, los países pueden hacer frente a esta emergencia, al tiempo que protegen y comercializan los productos vegetales y agrícolas de forma segura.

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